Un análisis más profundo de lo que sucede tras la exposición a los rayos UV reveló una cronología diferente. La exposición al sol no termina al ponerse el sol. El estrés oxidativo, la deshidratación y la alteración de la barrera cutánea persisten durante horas, y a menudo se manifiestan posteriormente en forma de sequedad, tirantez, tono desigual o pérdida de elasticidad con el tiempo.
La piel necesita apoyo antioxidante, cuidado de barrera e hidratación avanzada en las horas posteriores a la exposición al sol, no solo enfriamiento inmediato, para apoyar la recuperación y la resiliencia.